sábado, 18 de octubre de 2008

mamá Maria

Es la hora de la tarde, María ha terminado las tareas principales del día.


Ha tomado de la cuna al niño en brazos y se ha sentado.


Su esposo ha vuelto del taller,sudoroso, cansado, ha besado al niño y se está cambiado de ropa.


El niño tiene que dormir. Antes la madre le da de mamar.


Por la puerta entran todavía las últimas claridades del día, envueltas de fragancias de romero y tomillo de la montaña.


Esos momentos en que la madre toma al niño y lo estrecha contra su corazón, antes de darle de mamar, son instantes únicos. El acto maternal y tierno por excelencia.


La madre es MARIA, el niño es JESÚS, la montaña es NAZARETH, el padre es JOSE.


Estamos acostumbrados a ver a la Virgen en el cielo, con una grandeza y gloria inmensas, pero nos olvidamos un poco que ella primeramente estuvo en la tierra y que fabricó,podríamos decir, aquí, la gloria que allá tiene.




María vivia en su hogar, cumpliendo con sus deberes; tenía que cocinar todos los días como las mujeres de su tiempo y como las mujeres de hoy. Hacía la limpieza de la casa. Lavaba la ropa. Debía buscar el agua del pozo común con un cántaro a cuestas. Jesús cuando ya caminaba iría con ella, agarrado quizás de sus faldas. Cuando tuvo que huir a Egipto para salvar la vida del niño fue amontonando sueño y cansancio, como nos pasa a nosotros en un largo viaje.


La Virgen María, siendo la elegida, hizo lo que tenía que hacer. Las ordinarias tareas de todos los días , eran, hechas con amor , extraordinarias!


La toda amable, sencilla humilde santísima Virgen, era una mujer de su tiempo , ocupada de las cosas de su familia y de su hogar.


Las tareas que aburren y cansan, que todas hacemos, hechas con entrega y amor, contribuyen a fortalecer los lazos familiares, a crear un clima de calma y alegría.


A Dios no le interesa tanto lo que hacemos, sino COMO lo hacemos.


Dios hizo grandes cosas en María, pero ella también trató de hacer grandes, las pequeñas cosas de cada día.




FELIZ DÍA DE LA MADRE!

jueves, 9 de octubre de 2008

arma poderosa


Sin duda que sufrimos una ola de inseguridad que aflige a todas las familias sin excepción.¡Qué novedad! Pero me refiero al robo más importante y más peligroso: el robo de nuestras vidas, de la vida de nuestros hijos y nuestros esposos. Es más peligroso por que es silencioso y persistente.

Es el robo de las almas, es el robo de la salvación que se realiza a través de los abusos, del desenfreno, de la droga, el alcohol, del éxito a todo precio.

Este es el diagnóstico, Cómo luchamos contra ésto? Con qué armas?Mi tarea desde la casa, parece limitada, casi nula.

Creo que el primer paso es tomar conciencia, que aunque en la familia haya salud, dinero y amor... aunque parezca" todo bien", si falta Dios, falta todo.

Y el segundo paso es, la oración.

Nuestra arma poderosa e invencible.

Poco usada, poco valorada, tenida como último recurso( cuando no sabemos que hacer o decir, exclamamos" no queda otra que rezar")...como si fuera un premio consuelo!!!

Estamos llamadas, como mujeres y como madres, a re-engendrar a nuestros hijos a la vida de la gracia, es decir a tener presente a Dios en las pequeñas cosas de cada día. Estamos en estado de parto permanente.

Así como nuestro compromiso con ellos( e incluyo a los esposos y demás familiares) no terminó el día del parto; así debemos asumir que sin palabras, sin discursos, pero con mucha fe, con paciencia, con perseverencia, y con la convicción de que Dios ama más que nosotras mismas a esas almas que costaron la vida de Cristo, podemos volver a dar a luz la vida espiritual de nuestras familias.

No bajemos los brazos, porque nuestro desgano es peligroso.

Una mujer, una esposa, una madre, fortalecida en la fe, serena en las dificultades, confiada en la Providencia, irradia en su hogar una luz tan fuerte, que sin dudas, iluminará el camino de toda su familia.


Tarea de la semana: Rezar por nuestra familia y despedirlos cada día con un : " Dios te acompañe".

lunes, 22 de septiembre de 2008

DIOS TE HACE SEÑAS A TRAVES DE LO COTIDIANO


Sin fe lo cotidiano, es solamente el "terrible cotidiano". Con fe, lo cotidiano se convierte en la Presencia de Dios en tu vida, y se convierte en tu propia presencia ante Dios. Él te hace señas en tu vida de cada dia. Las cosas de las que se sirve para hacerte señas son aquellas que se encuentran ante nuestros ojos: las cosas acostumbradas, las ocupaciones diarias, los lugares de cada día, los horarios acostumbrados..., traen al Dios que quiere encontrarnos alli donde estamos y en lo que hacemos.

Él está presente en la cita de lo cotidiano. Hagámosle un lugar donde pasamos la mayor parte del tiempo. Está a gusto en la cocina, en nuestro comedor, en el patio, en nuestro lugar de trabajo, etc.

Allí nos espera y acompaña en todo lo que nos sucede. Se contenta con una mirada, con una sonrisa, y al pasar junto a Él, una pregunta, unas palabras.

Trata de llegar a Dios entre el polvo, la comida, los libros, los papeles. En el sudor de tu cotidianidad.

El mundo de hoy necesita santos con jeans, con traje de baño, con guardapolvo, con equipo de tenis o con delantal.

Hagamos que Dios entre el nuestras cosas de todos los dias. En nuestros aciertos y errores, en nuestro cansancio, en nuestras dificultades, en nuestras esperas, en nuestras alegrías y en nuestras penas.

Dios debe convertirse en el gran compañero de los días siempre iguales logrando que obtengamos junto a Él nuestros mejores frutos.

domingo, 31 de agosto de 2008

No traicionar a la muchacha


Una vieja hebrea, recuerda este episodio de su infancia. Tendría 9 o 10 años.

Formaba parte de una caravana de nómadas en el Sahara.

Había sido confiada a una anciana, que se ocupaba de su educación.

La vida transcurría en una amplia tienda, donde todos se reunían a comer, dormir y charlar.

En una noche de primavera, la muchachita siente una necesidad irresistible de salir fuera de la tienda. Al aire libre, queda fascinada ante el espectáculo de aquella noche única.

Nunca había visto tantas estrellas!

Los aromas traídos por la brisa del desierto, la transtornan.

Tiene la impresión de que ese silencio forma parte de un plan. Que todo está pronto para la llegada de alguien.

De pronto, se oye la voz áspera de la anciana-¿ Dónde te escondiste? Ve inmediatamente adentro con todos!

De mala gana, la niña vuelve a la tienda y dice: -Ven a ver la noche, es un espectáculo. ¿ No crees que le Mesías puede venir hoy?

Por toda respuesta, la vieja ordena: -Deja ya en paz al Mesías y aprende a hacer tus cuentas!


En cada una de nosotras conviven estos dos personajes.

Nuestra alma, nuestra tienda, alberga juntamente a la vieja y a la muchacha.

Las dos desean hacer oir su voz.

La voz de la muchacha, nos invita a salir afuera, al aire libre, a bandonar el recinto de la costumbre, de la mediocridad, de la insignificancia, de la rutina.

Sal fuera, no te dejes aprisionar por la mezquindad. No te dejes adormecer por las conveniencias.

Contempla el horizonte. Déjate conquistar por un territorio inexplorado...

Pero está también la voz de la vieja, que nos hace ver la "realidad", que nos hace entrar en la prudente normalidad, que nos deja clavados en nuestras limitaciones.

Aprende a hacer tus cuentas. No te llenes de preocupaciones, ocúpate. Confórmate. Adáptate, como hacen todos. Quédate en lo seguro. No te alejes de donde acampa la caravana.



Nuestra verdadera edad está dada, por el prevalecer en nosotros la voz de la muchacha o la voz de la vieja.

Se combate una lucha incesante en nuestra tienda: entre la muchacha que nos invita a descubrir, a crecer, a abrir el corazón... y la vieja gruñona que nos invita a la ...contabilidad.


Puede parecer paradójico; PERO ES UNA REALIDAD EVANGÉLICA: En la vida somos felices, crecemos, nos hacemos adultos, solamente en la medida en que no traicionamos a la muchacha que está dentro nuestro.

Solamente la muchacha sabe todo acerca de nosotros mismos.

Precisamente porque no sabe de mezquindades y cálculos...

El niño sí es maduro. Maduro en sueños, maduro en esperanzas, maduro en sorpresas...

Dejémonos pues guiar por la niña que hay en nosotras.

Ella no se equivoca.

Nos conduce con seguridad por el camino del Reino...

Donde la espontaneidad y la sorpresa son norma.

Qué figura descubrís en la ilustración?


martes, 19 de agosto de 2008

PEDALEA CON JESÚS

Al comienzo yo veía a Dios como mi observador, como mi juez que llevaba la cuenta de las cosas que yo hacia, para saber si por ellas merecía el cielo o el infierno.
Él estaba allá afuera como un personaje.
Más adelante, cuando conocí a Jesús, la vida se transformó en un paseo en bicicleta. Era una bicicleta para dos y Cristo iba en la parte de atrás, ayudándome a pedalear.

Yo no recuerdo cuando Él sugirió que cambiáramos de lugares. La vida no ha vuelto a ser la misma desde entonces. JESÚS HACE QUE LA VIDA SEA FASCINANTE.

Él me decia PEDALEÁ y yo me aferraba, y anciosa le preguntaba ¿a donde me llevas? Él sonreía y no contestaba y yo...empecé a confiar. Comencé a olvidar mis miedos de antes, y me lancé a la aventura de vivir a su lado, PEDALEANDO JUNTOS. Y si alguna vez decia "estoy asustada", Jesús se inclinaba y tomaba mi mano. Él me llevo a conocer gente que me hacia regalos de sanación, de aceptacion, de alegría y de paz para nuestro viaje.

Él decia: "Da esos regalos", y yo se los daba a la gente con que nos encontrábamos y descubría que dando, yo recibía, y que con Jesus a mi lado la carga se hacia ligera.

Al comienzo yo no confiaba en que Él manejara mi vida. Pensaba que YO PODÍA CON TODO.

Pensaba que si "yo" dejaba de manejar, chocaría. Pero después comprendí que Él sabe darle la inclinación perfecta a la bicicleta en las curvas que presenta el camino, saltar las grandes piedras, hasta volar para acortar los pasos peligrosos.

Estoy aprendiendo a callarme y a PEDALEAR en los lugare mas extraños. Estoy empezando a disfrutar del panorama y de la fresca brisa en la cara.
Y cuando siento que ya no puedo mas...Jesús solamente me mira, sonríe y me dice : ¡PEDALEA!


domingo, 10 de agosto de 2008

Consejos de belleza


Cuántas mujeres( y hombres) se preocupan por su belleza! No está mal, pero la obsesión es anormal.

La mayoría se equivoca sobre la naturaleza de los cuidados del cuerpo. Todos los esfuerzos externos para rectificar, aumentar la armonía y la gracia del cuerpo, y del rostro, en especial, solo ofrecen un resultado limitado.

La auténtica belleza proviene del interior, nace del espíritu.

Si quieres ser bella hay que buscar tratamientos de belleza más eficaces.


-Es bueno tener lindos platos, pero de qué sirven si están vacíos?

-Es bueno tener un hermoso marco,pero de qué sirve si falta la tela?

-Es bueno adornar la sala con una araña magnífica, pero de qué sirve si no hay luz?

Si Dios te dió un cuerpo armonioso, un rostro bello, agradécelo, pero de qué sirve un cuerpo sin espíritu?

Tu cuerpo es tu casa. Eres responsable de él ante Dios. No te conformes con revocarle el frente, cuida también el interior, pués la mirada del Señor( y la de las personas que te rodean) penetran más allá de las fachadas.

La belleza del cuerpo es un camino que lleva a la belleza del alma y por la belleza del alma se llega a Dios. Cuanto más bonito es el camino, más poderosa es la tentación de sentarse para gozar del paisaje y olvidar el objetivo del viaje.

La frescura de un niño siempre resulta hermosa,su belleza es simple, nueva, pura.
La belleza del anciano es impresionante y tranquilizadora, su paz refleja el camino recorrido.

Si cuidas solo la belleza corporal lograrás una belleza pasajera y vulnerable. Si embelleces tu alma lograrás reflejar en ese rostro y esa alma algo más; inmenso, eterno.

¿Cómo? Acercándote a Dios, escuchando a los demás, perdonando, ayudando, agradeciendo cada día por el nuevo sol, por la vida y por el amor que nos ha dado.

Una mirada limpia,una sonrisa afectuosa, un caminar sereno, reflejan un alma en paz.

Y esa paz del corazón se logra estando unido intimamente a Dios en las cosas de todos los días.

Para ser bella, detente:

un minuto ante el espejo,

cinco ante tu alma,

y quince ante Dios...

jueves, 31 de julio de 2008

Aceptar el propio hogar



Pocas son las personas que no pierden al menos un poco de su tiempo lamentando ser lo que no son. Esto tambien sucede en relacion al hogar y la familia. Los esposos que no estan contentos con sus esposas o viseversa. Los padres que no estan satisfechos con sus hijos, etc.

Si queremos que nuestro hogar triunfe deberiamos aceptar al otro tal cual es, tal cual se ha ido descubriendo en el correr del tiempo, dejar de acusarse mutuamente; superar el aparente fracaso debe ser la voluntad de ambos. Acaso renunciaríamos a construir nuestra casa porque el material enviado no es el encargado? ¿abandonaríamos a nuestro hijo porque no tiene el caracter que esperábamos?

Si nos casamos con un sueño, actuamos como adolescentes. No podemos acusar a nuestro esposo por no ser como lo habiamos imaginado.

Pero NO ES DEMASIADO TARDE PARA CASARSE, AL FIN, CON QUIEN COMPARTIMOS LA VIDA. SOLO ES PRECISO DECIDIRSE. No puede haber un matrimonio de tres: nuestro esposo, nosotras y nuestro sueño. Si queremos casarnos seriamente debemos divorciarnos del sueño. No podremos ser felices si seguimos soñando con un castillo.

Empecemos perdonando a nuestro esposo por no ser como lo habiamos imaginado.Y aceptemos por fin, en profundidad, la realidad del otro y del hogar. De NUESTRO HOGAR.

Empecemos a amarlos con un corazon completamente nuevo. Poseemos cualidades y defectos y debemos casarnos con todos ellos. Nos casamos con un ser vivo y no con una imagen fija.

Amar no es una eleccion para un momento sino para siempre.

Amar a un ser humano es siempre amar a un ser imperfecto. Si lo amamos en plenitud lo acompañaremos a crecer.

El Sacramento del matrimonio consagra nuestra unión y nos ayuda a realizarlo cada dia. En el corazón de nuestro hogar, solo Cristo podra librarnos del egoísmo y restituir el amor, pero, para entrar en nuestra casa, hoy como ayer, Él necesita un SI.

MEDITACIÓN DE LOS DOMINGOD

Domingo XXVII .ciclo A domingo 4 de octubre 2026 Un hombre poseía una tierra y allí planto una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó un...