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jueves, 9 de octubre de 2008

arma poderosa


Sin duda que sufrimos una ola de inseguridad que aflige a todas las familias sin excepción.¡Qué novedad! Pero me refiero al robo más importante y más peligroso: el robo de nuestras vidas, de la vida de nuestros hijos y nuestros esposos. Es más peligroso por que es silencioso y persistente.

Es el robo de las almas, es el robo de la salvación que se realiza a través de los abusos, del desenfreno, de la droga, el alcohol, del éxito a todo precio.

Este es el diagnóstico, Cómo luchamos contra ésto? Con qué armas?Mi tarea desde la casa, parece limitada, casi nula.

Creo que el primer paso es tomar conciencia, que aunque en la familia haya salud, dinero y amor... aunque parezca" todo bien", si falta Dios, falta todo.

Y el segundo paso es, la oración.

Nuestra arma poderosa e invencible.

Poco usada, poco valorada, tenida como último recurso( cuando no sabemos que hacer o decir, exclamamos" no queda otra que rezar")...como si fuera un premio consuelo!!!

Estamos llamadas, como mujeres y como madres, a re-engendrar a nuestros hijos a la vida de la gracia, es decir a tener presente a Dios en las pequeñas cosas de cada día. Estamos en estado de parto permanente.

Así como nuestro compromiso con ellos( e incluyo a los esposos y demás familiares) no terminó el día del parto; así debemos asumir que sin palabras, sin discursos, pero con mucha fe, con paciencia, con perseverencia, y con la convicción de que Dios ama más que nosotras mismas a esas almas que costaron la vida de Cristo, podemos volver a dar a luz la vida espiritual de nuestras familias.

No bajemos los brazos, porque nuestro desgano es peligroso.

Una mujer, una esposa, una madre, fortalecida en la fe, serena en las dificultades, confiada en la Providencia, irradia en su hogar una luz tan fuerte, que sin dudas, iluminará el camino de toda su familia.


Tarea de la semana: Rezar por nuestra familia y despedirlos cada día con un : " Dios te acompañe".

1 comentario:

Magnolia Dei dijo...

Me parece mas que excelente este texto que nos lleva a reflexionar en que tanto nos valoramos como mujeres, hijas, hermanas, esposas, madres y lo mas importante es hijas de Dios y cooperadoras de la salvacion de nuestras familias. Preciera que estamos entumidas, que ya no sentimos ni queremos sentir nuestro deber justo alli donde Dios nos ha puesto y la oracion debiera ser recurso de siempre, en los momentos mas importantes tanto alegres como en los sufrimientos. No debemos cansarnos como nos los dijo Jesus, pero nos cansamos, quiza por no conocer lo poderosa que es la oracion.
Hay que seguir con insistencia tratando de recordar a las mujeres su valor inmenso en la creacion y en la familia.
Dios los bendiga.
Un abrazo,
Elsa L. Garza de Mexico.