domingo, 7 de marzo de 2010

Mujer


Mujer, hija, hermana, esposa, madre, abuela, estudiante, empleada, profesional. Tantos roles para un solo corazón.

Soñada desde la eternidad por Dios con la fortaleza de un metal, la suavidad de la seda, la sensibilidad de un artista y un corazón tan grande que puede llenarse siempre de más amor, cuanto más lo regala.

Así la ve Dios, y bajo esta mirada, la mujer encuentra su dignidad, descubre lo que es, y lo que está llamada a ser.
Qué importante es que la mujer descubra su misión, que pueda brillar en el lugar que eligió y que su tarea refleje siempre esa lucecita que Dios encendió en su alma que le permite ser el refugio, el consuelo, el amparo, la alegría y protección de todos los que tiene a su lado.

Y que en ese camino y en ese lugar, revalorice la indelegable tarea de amar y su principal rol, que es ser: corazón de su familia, ama de su hogar.

Mujer, invoca a María Madre del Señor, mediadora de todas las gracias, para que te acompañe y llame a Su Hijo amado cuando lo necesites.


"Feliz quien confíe en Dios, será como un árbol plantado junto a la fuente, que siempre da fruto y no se marchita"

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