miércoles, 11 de abril de 2018

DOMINGO DE PASCUA

El Domingo de Resurrección o de Pascua es la fiesta más importante para todos los católicos, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido toda nuestra religión. Cristo triunfó sobre la muerte y con esto nos abrió las puertas del Cielo. En la Misa dominical recordamos de una manera especial esta gran alegría.
 Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo. La Resurrección de Jesús es un hecho histórico, cuyas pruebas entre otras, son el sepulcro vacío y las numerosas apariciones de Jesucristo a sus apóstoles. Cuando celebramos la Resurrección de Cristo, estamos celebrando también nuestra propia liberación. Celebramos la derrota del pecado y de la muerte. En la resurrección encontramos la clave de la esperanza cristiana: si Jesús está vivo y está junto a nosotros, ¿qué podemos temer?, ¿qué nos puede preocupar? Cualquier sufrimiento adquiere sentido con la Resurrección, pues podemos estar seguros de que, después de una corta vida en la tierra, si hemos sido fieles, llegaremos a una vida nueva y eterna, en la que gozaremos de Dios para siempre.
Este es el día de la esperanza universal, el día en que en torno al resucitado, se unen y se asocian todos los sufrimientos humanos, las desilusiones, las humillaciones, las cruces, la dignidad humana violada, la vida humana no respetada. La Resurrección nos descubre nuestra vocación cristiana y nuestra misión: acercarla a todos los hombres. El hombre no puede perder jamás la esperanza en la victoria del bien sobre el mal. ¿Creo en la Resurrección?, ¿la proclamo?; ¿creo en mi vocación y misión cristiana?, ¿la vivo?; ¿creo en la resurrección futura?, ¿me alienta en esta vida?, son preguntas que cabe preguntarse.
San Pablo nos dice: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe” (I Corintios 15,14)
Si Jesús no hubiera resucitado, sus palabras hubieran quedado en el aire, sus promesas hubieran quedado sin cumplirse y dudaríamos que fuera realmente Dios.
Pero, como Jesús sí resucitó, entonces sabemos que venció a la muerte y al pecado; sabemos que Jesús es Dios, sabemos que nosotros resucitaremos también, sabemos que ganó para nosotros la vida eterna y de esta manera, toda nuestra vida adquiere sentido.
La Resurrección es fuente de profunda alegría. A partir de ella, los cristianos no podemos vivir más con caras tristes. Debemos tener cara de resucitados, demostrar al mundo nuestra alegría porque Jesús ha vencido a la muerte.
La Resurrección es una luz para los hombres y cada cristiano debe irradiar esa misma luz a todos los hombres haciéndolos partícipes de la alegría de la Resurrección por medio de sus palabras, su testimonio y su trabajo apostólico.
Debemos estar verdaderamente alegres por la Resurrección de Jesucristo, nuestro Señor. En este tiempo de Pascua que comienza, debemos aprovechar todas las gracias que Dios nos da para crecer en nuestra fe y ser mejores cristianos. Vivamos con profundidad este tiempo.

Con el Domingo de Resurrección comienza un Tiempo pascual, en el que recordamos el tiempo que Jesús permaneció con los apóstoles antes de subir a los cielos, durante la fiesta de la Ascensión.
RESUCITÓ!!!! ALELUYA,ALELUYA!!!!!

SÁBADO DE GLORIA

Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte, su descenso a los infiernos y esperando en oración y ayuno su resurrección.

Es el día del silencio: la comunidad cristiana vela junto al sepulcro. Callan las campanas y los instrumentos. Se ensaya el aleluya, pero en voz baja. Es día para profundizar. Para contemplar. El altar está despojado. El sagrario, abierto y vacío.

Es el día de la ausencia. El Esposo nos ha sido arrebatado. Día de dolor, de reposo, de esperanza, de soledad. El mismo Cristo está callado. Él, que es el Verbo, la Palabra, está callado. Después de su último grito de la cruz "¿por qué me has abandonado"?- ahora él calla en el sepulcro.Descansa: "consummatum est", "todo se ha cumplido".

El Sábado es el día en que experimentamos el vacío. Si la fe, ungida de esperanza, no viera el horizonte último de esta realidad, caeríamos en el desaliento: "nosotros esperábamos... ", decían los discípulos de Emaús.

Es un día de meditación y silencio.

El Sábado está en el corazón mismo del Triduo Pascual. Entre la muerte del Viernes y la resurrección del Domingo nos detenemos en el sepulcro. Un día puente, pero con personalidad. Son tres aspectos - no tanto momentos cronológicos - de un mismo y único misterio, el misterio de la Pascua de Jesús: muerto, sepultado, resucitado:
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VIGILIA PASCUAL
La celebración es el sábado por la noche, es una Vigilia en honor del Señor, según una antiquísima tradición (Ex. 12, 42), de manera que los fieles, siguiendo la exhortación del Evangelio (Lc. 12, 35 ss), tengan encendidas las lámparas como los que aguardan a su Señor cuando vuelva, para que, al llegar, los encuentre en vela y los haga sentar a su mesa. 



VIERNES SANTO


VIERNES SANTO ¿QUÉ CELEBRAMOS ESTE DÍA?
 


En este día la Iglesia celebra la gloriosa Pasión de Jesús, Su Muerte victoriosa. Destaca como símbolo de salvación la Cruz del señor.

El Señor está firmemente clavado en la Cruz. Había esperado muchos años y en aquel día se cumplía un deseo de redimir a los hombres. Lo que había sido un instrumento infame y deshonroso, se convertía en el árbol de la vida y escalera de la Gloria. Una honda alegría le llenaba el extender los brazos sobre la Cruz, para que supiéramos los hombres que así tendría siempre los brazos para los pecadores que se acercaran a Él: abiertos.



SEMANA SANTA - TRIDUO PASCUAL

El servir es vivir

 El sacerdocio: en este jueves Santo se Instituye el sacerdocio ministerial. Hay dos tipos de sacerdocio, el sacerdocio común, el cual recibimos todos a través del bautismo porque mediamos en este mundo los cristianos, llevamos la Palabra y hablamos a Dios de los hombres. Pero también está el sacerdocio ministerial, dado por puro regalo a algunos hombres que le dijeron sí al Señor. Hoy Jesús muestra que el sacerdocio ministerial es un ministerio de amor y servicio. Feliz día a los sacerdotes que dan la vida por Cristo y se la juegan día a día por anunciar y llevar la misericordia de Dios.
 La Eucaristia: es la acción de gracias por excelencia. Jesús es eucaristía. Se vino a quedar para siempre, de manera tan común y sencilla como el alimento del Pan. En la Eucaristía está el eje de nuestra vida cristiana porque Cristo nos lleva a hacer comunidad.
 El amor: hoy nos deja un mandamiento nuevo. Que nos amemos. Es la identidad del cristiano, amarnos y crecer en el amor. Es la virtud con la cual nos caracterizamos. Pidamos a Jesús la gracia de amar con el corazón y desde ese amor a Dios servir y abrirse al hermano.


viernes, 16 de marzo de 2018

Dónde pongo a Dios en mi vida?



Estaba haciendo la lista del supermercado. También anoté el turno para el pediatra. El día está húmedo y la ropa no se seca. La comida, los informes del trabajo y el tren que no funciona, son mis problemas que siguen. ¡Y recién son las 9 de la mañana!
Por la tarde, revisar las tareas de los niños, los abuelos que quieren que los acompañe al banco, y este dolor de cabeza que no se me pasa! Todos los días lo mismo!
Y sin contar con mis íntimos problemas y preguntas que me hago cada tanto, por este cansancio de lo cotidiano.
La vida parece una sucesión de acontecimientos monótonos, que hacen que me pregunte: ¿ésto es todo? ¿así es la vida?
¿Cuántas veces te preguntaste ésto?
Encontrarle un sentido a mi vida y el por qué yo estoy aquí, son preguntas muy profundas para las cuales no siempre tengo respuestas.
Hablar de esto que nos pasa a las mujeres, desde una nueva óptica, la espiritual, es el objetivo de esta publicación.
Todo lo enunciado, nos marca un "afuera" y nosotras vamos a hablar del "adentro", del alma, del amor.
En el corazón, llevamos una profunda huella de Dios, nuestro Creador, y si no lo incluimos en nuestra vida siempre va a haber un vacío que nada, ni nadie, llenará.
¿Tiempo para Dios? ¿Cuándo? Hazle un lugar a Dios allí donde pasas la mayor parte del tiempo, en la cocina, en el trabajo, con la familia. Haz que entre en tus cansancios, en tus dificultades y alegrías. Sin Dios, lo cotidiano será el "terrible cotidiano".
¿Cómo cambian las cosas cuando las emprendemos con Dios, cuando miramos desde su óptica, cuando le ofrecemos nuestros esfuerzos, cuando lo invocamos cada día?
Estemos atentas y descubramos el amor de Dios en las pequeñas cosas, y veremos que esta ordinaria tarea de todos los días, se transforma en extraordinaria misión que tiene como meta, nuestra paz y la de nuestra familia.

mujerescristianas@gmail.com
adoracioneucaristicalomas.blogspot.com
Facebook:Agrupación de esposas cristianas Argentina




Cuaresma

  Empezamos la Cuaresma, tiempo de preparación propicio para renovar nuestro encuentro con 
Cristo, vivo en su Palabra, en los Sacramentos y en el prójimo. 
Jesús pasó 40 días en el desierto, en el silencio, venció los engaños de Satanás, padre de la mentira y nos mostró el sendero a seguir. Empezamos a recorrer con Jesús el camino que nos lleva a la Resurrección.
La Iglesia nos ofrece: la oración, la limosna y el ayuno, para estar unidas a Dios, para dar amor y fortalecer nuestra voluntad.

La Cuaresma, es tiempo para la conversión, es seguir a Jesús con un esfuerzo diario, cambiar la mente y el corazón. Convertirse es ablandar el corazón para que no esté frío, es dejar el rencor, la tristeza, el error, el aislamiento y la comodidad, para ver a cada uno como hermano, procurando la humildad, y tratando de ser cada día un poco más parecido a Jesús.
Ayudados por la Gracia de Dios; pedirla y vivirla.
Que en esta Cuaresma,Jesús haga brillar todo lo bueno que todos tenemos.
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Un año nuevo

Empezamos con la gracia de Dios,un nuevo año, una nueva oportunidad para renovar nuestro deseo de permanecer muy unidas a Jesús. Iniciemos agradeciendo a Dios sus bendiciones:tener una familia que nos comunicó el don inmenso de la fe; tener una Madre, la Santísima Virgen, que junto con San José, nos acercan a Jesús; agradecer que , como en los Reyes magos,  Dios ha suscitado en nosotras el deseo de encontrar al Niño Dios hecho hombre, luz que alumbra y guía a todo hombre.
Alabemos y bendigamos a Dios Padre, porque el inefable don del Bautismo, que nos hace hijos de Dios, hermanos de Jesucristo y herederos del Reino; porque gracias a él somos miembros del Cuerpo Místico, la Iglesia, y participamos de la misma vida divina al ser templos vivos de la Santísima Trinidad.
Agradezcamos también a Dios el habernos llamado a la Agrupación, que nos guía para descubrir la grandeza de nuestra vocación y misión, para que muy unidas a Cristo,pues sin Él nada podemos hacer, logremos santificarnos, santificando a quienes nos han sido confiados.

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75 años en México, 34 años en Argentina