domingo, 14 de febrero de 2016

CUARESMA

Cuarenta días para limpiar. Cuarenta días para mirar para adentro de nuestro corazón. ¡Qué difícil! Mucho más fácil es ver y juzgar lo que hace el otro.
No usamos la misma medida, siempre nos justificamos.
Iniciamos un tiempo de Gracia. El Señor nos invita a acompañarlo por el desierto. A acompañarlo en esos días de tentación y de fortaleza.
La tentación , nos acosará en toda nuestra vida; los sentidos siempre están al alcance del maligno. Y no le podemos dar el gusto.
Iniciemos pues la Cuaresma con todas nuestras armas: ayuno,oración y limosma.
Ayuno de palabras hirientes, de envidias y egoísmos, de celos y rencores, de indiferencia y soberbia.
Oración perseverante, diálogo con el Señor; y limosma, como decía la Madre Teresa, dar hasta que duela.
Cómo podría entrar el Señor a un corazón lleno, ocupado, atestado? Vaciemos, limpiemos, ordenemos nuestro corazón de la mano de María, la llena de Gracia, y empecemos a transitar este tiempo fuerte,para poder estar al pie de nuestra cruz y resucitar con Jesús.
Esta es nuestra fe.

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